Astucia, inteligencia o sabiduría ¿Cuál te conviene?

 

Charlie Sheen

Hijo y hermano de actores. Su papá lo metió en el cine desde los 9 años. En secundaria estudiaba con Robert Downey Jr., Sean Penn y Rob Lowe. Comprendiendo temprano el funcionamiento de Holliwood y con una amplia red de contactos e influencias, empezó sus éxitos desde los 19 años. Recordado por Scary Movie, Two and a Half Man y Spin City, donde su actuar despreocupado, juvenil e irresponsable nos hace preguntarnos por ejemplo, si cuando estuvo desmayado en las escaleras todo el episodio fué planeado o simplemente lo encontraron tirado e improvisaron a su alrededor. Charlie es astuto. Comprendió que existen atajos y potencializadores de carrera. No siempre el trabajo duro o el conocimiento garantizan el éxito o son necesarios si se tiene capital social.

Bruce Lee

Para triunfar tenías que ser gringo y con experiencia o contactos. Con sólo ganas, se «deslizó» indirectamente usando sus artes marciales, las que practicaba desde niño y perfeccionó a nivel sobrehumano. Inició con papeles que detestaba. En 1969 se escribió una carta a sí mismo: «Yo, Bruce Lee, seré la primera súper estrella oriental mejor pagada en EEUU. A cambio, daré las actuaciones más emocionantes y rendiré la mejor calidad en la capacidad de un actor. En 1970 alcanzaré la fama mundial y desde entonces hasta finales de 1980 tendré en mi poder USD $10,000,000. Viviré como me plazca y lograré la armonía interior y la felicidad.» Tres años después ya lo había logrado. Bruce era inteligente. Entendía que la persistencia vence siempre, que ante los impedimentos suelen haber otras puertas o caminos menos transitados, y que el trabajo duro logra el éxito.

Daniel Day Lewis

Desde los 14 años inició sus papeles y tras muchos estudios ascendió siendo reconocido. Es el único actor que ha ganado tres premios Oscar en la categoría de mejor actor. Su trabajo implica «actuación de método», metiéndose en sus personajes hasta extremos donde dura meses viviendo como ellos y en los cuales no se sale del papel aún por fuera de la grabación. Es muy cuidadoso y demorado eligiendo dónde actúa para seleccionar los filmes correctos, además del riguroso proceso que le implica prepararse. En 2017 decidió retirarse después de multitudes de premios y reconocimientos. Ya sea por «la inexorable tristeza que lo embarga al desprenderse de sus personajes» como lo describe, o por su celo con su vida personal e interés en un retiro en su granja, Daniel es sabio. Sabiendo bien qué hace y cómo lo hace, usa su talento, trabajo duro e intuición para dar los pasos correctos en la dirección correcta.

¿Cuál te conviene? era la pregunta. Charlie triunfó rápido, pero fuera de sus papeles usuales no sirve, y necesitando contactos para su éxito los cuales se retiraron ante su vida disipada, se quedó sin carrera, enfermo, en la quiebra y solo. Bruce también triunfó rápido, pero un año después de cumplir las metas de su carta, murió debido a la exigencia a la que sometía su cuerpo y mente para poder rendir a ese nivel. Daniel se tomó más años, pero su versatilidad y paciencia le aseguraron un éxito más contundente y permanente e incluso un retiro voluntario favorable económicamente. La astucia e inteligencia dan rápidos resultados a corto plazo pero se extinguen rápido también. Los resultados de la sabiduría combinan las ventajas de las dos anteriores y aunque toman más en lograrse, perduran más y satisfacen mejor, sobre todo en estas largas vidas laborales actuales donde nos pretenden jubilar a los 70 años. Elige bien.